
La cafeína de siempre, con frenos
El café es un auto sin frenos: pura aceleración y después el choque. El matcha cultivado a la sombra es el mismo motor, pero con los frenos incorporados.
Del primer sorbo a tu nuevo ritual
No tenés que dejar el café de golpe. Este es el camino que recorren la mayoría de nuestras clientas, paso a paso.
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Día 1
El primer sorbo
Esperás gusto a pasto y te encontrás con un latte cremoso y apenas dulce. Es el momento en que casi todas dicen: "¿Esto es matcha?"
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Días 2 a 7
Cambiás una taza, no tu vida
Reemplazá solo tu primer café del día. Tu taza, tu momento y tu ritual siguen igual. Lo único que cambia es lo que hay adentro.
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Semana 2
Chau, segunda taza
Cuando te sientas lista, cambiá también el segundo café. Ir de a poco es la forma más amable de que tu cuerpo se acomode, sin dolor de cabeza ni sensación de zombie.
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Semana 3
Las 3 de la tarde ya no asustan
Muchas clientas nos cuentan que la tarde se vuelve más pareja: sin ese bajón que te pedía otro café a las 5 y con más paciencia para lo que queda del día.
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Día 30
Tu nuevo ritual
Ya no es "el reemplazo del café": es tu momento de la mañana, el que esperás con ganas. Y si no te enamoraste, tenés 60 días para pedir tu plata de vuelta.
Cada cuerpo es distinto: esto es lo que nos cuentan nuestras clientas, no una promesa médica. Si tomás medicación o estás embarazada, consultá con tu médico.
Tu nuevo ritual de la mañana
No tenés que dejar tu ritual. Solo mejorar tu taza.
El descafeinado y el agua caliente no son un ritual. MañanaMia sí: tu momento de la mañana, con energía pareja y sin acelerarte. Y si no te encanta, tenés 60 días para pedir tu plata de vuelta.